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domingo, 9 de diciembre de 2012

MOVIMIENTO PRERRAFAELITA

"Había aún un cuadro por colgar en el suelo, apoyado contra la pared en la que se encontraba el reloj. El mobiliario hacía juego con la madera sobredorada de su marco, se rizaba en grandes apóstrofes alrededor de la mujer pelirroja que representaba, sentada con una amapola y un pájaro en su regazo, con los ojos cerrados y dos hombres a sus espaldas, uno vestido de negro y el otro de rojo, que parecían medirse la mirada antes de partir cada uno en una dirección. La señora Willoughby se acercó para examinar el cuadro, y Nathan la siguió muy interesado. Le parecía haberlo visto en una de las galerías de arte que visitaba con sus abuelos. Era la Beata Beatrix de Dante Gabriel Rosseti, la declaración de amor de un pintor a su esposa muerta. Una declaración de amor hipócrita, ya que todo el mundo sabía en Londres que las modelos de las que se servía Rosseti para sus composiciones solían pasar más tiempo sin sus elaborados ropajes encima que con ellos. Había una pequeña tarjeta prendida en la esquina inferior derecha del cuadro, escrita con tinta rosa, y la abuela de Nathan se agachó, monóculo en mano, después de asegurarse de que la señorita Lovelace no la sorprendería..."  Hojas de Dedalera, Victoria Álvarez

Dante Gabriel Rossetti - Beata Beatrix, 1864-1870

 Tate, London.

Hoy me gustaría compartir con todos vosotros otra de mis pasiones dentro de la Historia del Arte, el movimiento Prerrafaelita, al que he vuelto a acercarme releyendo Hojas de dedalera.

A mediados del siglo XIX, apenas  iniciado el reinado de la Reina Victoria, nos encontramos con una pintura, la inglesa, que se encuentra algo estancada, constreñida por el academicismo y sin apenas sentido creativo. Es en ese momento, cuando tres jóvenes estudiantes de Arte (William Holman Hunt (1827-1910), John Everett Millais (1829-1896) y Dante Gabriel Rosseti (1828-1882),  fundan la Cofradía Prerrafaelita (Pre-Raphaelite Brotherhood). 

Nos muestran pinturas coloridas, con multitud de símbolos y plagadas de referencias literarias, sensibles a la naturaleza, sin olvidar las cuestiones sociales.

Pero ¿qué pretenden? Desean crear una nueva pintura, inspirada en aquel arte medieval anterior a Rafael,para ellos libre y auténtico. Su influencia teórica: John Ruskin.Ruskin teoriza sobre una visión profundamente moral del arte, al que otorga un protagonismo social y propone un concepto poético y místico de la naturaleza, que debería ser representada de manera directa y sincera. 

John Everett Millais (1829-1896), Ophélie 1852Londres, Tate Gallery

En 1852, empiezan a aparecer en la pintura prerrafaelita, temas contemporáneos de dimensión social, lo que también, corresponde a una de las principales preocupaciones de Ruskin. Pero son los temas literarios que, dicho año, van a proporcionar un verdadero reconocimiento. 
Nutriendo su inspiración en la obra de Keats, Tennyson o Shakespeare, los prerrafaelitas se enmarcan en una tradición cultural nacional y logran hacer aceptar sus atrevimientos estéticos.

Cuando la Hermandad se deshace es cuando realmente les sobreviene el éxito, sin embargo los ideales prerrafaelitas comienzan a ser imitados, surgiendo así una segunda generación dentro del Movimiento: Edward Burne-Jones (1833-1898) y de William Morris (1834-1896), al que más adelante se les unirá nuevamente Rosetti.


Edward Burne-Jones (1833-1898)Le chant d'amourNerw York, Metropolitant Museum of Art
Jane Morris in medieval costume, about 1861, by William Morris
Finalmente, Jane Burden (1839-1914) y Elizabeth Siddal (1829-1862) – quienes se casarán respectivamente con Morris y Rossetti – se convierten en las verdaderas musas del movimiento, proporcionándole una dimensión más sensual.


Queen Guinevere (also called La Belle Iseult), 1858.



The Holy Grial, Dante Gabriel Rosseti
1874

Para terminar, me gustaría hacerlo con un poema escrito por la esposa de Rosseti, Elizabeth Eleanor Siddal (1829-1862)



Muerte Prematura.
Early Death; Elizabeth Eleanor Siddal (1829-1862)

No te lamentes con amargas lágrimas
Por la vida que pasa rápido;
Las puertas del cielo se abrirán anchas
Y hacia ellas me llevarán al final.

Siéntate dócil y manso junto a mí
Y observa mi joven vida mientras huye;
Entonces la paz de una muerte solemne
Vendrá tranquilamente hacia nosotros.

Pero mi Amor, búscame en la multitud
De los etéreos espíritus del pasado,
Entre las mías yo tomaré tu mano
Y sabré que eres mío al final.






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