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miércoles, 26 de diciembre de 2012

LO CONFIESO: LEO LITERATURA ROMÁNTICA

Antes de nada, FELIZ NAVIDAD Y FELIZ ENTRADA EN EL 2013 (que dicho sea de paso, esperemos que al menos sea igual o muuuuucho mejor que el 2012).

Hoy la entrada va de confesiones, pero no de esas trascendentes que cambian el rumbo de tu vida, no... es de esas que seguro que harán reír a más de un@s, quedarse con la boca abierta a otr@s y seguro, seguro, hacer que algún comentario ácido salga de alguna boca con lengua viperina, pero me da igual: 

SEÑORAS, SEÑORES, SOY UNA FRIQUI, LEO LITERATURA ROMÁNTICA / ERÓTICA / HISTÓRICA.

Ale!, ya lo dije, y la verdad es que me he quedado tan ancha. La persona que me conoce bien sabe que soy una "devora-libros"; aún recuerdo el primer libro que me regalaron (bueno, decir libro es mucho, ya que era más un tipo cartilla para niños o algo parecido, pero tenía una historia que contar). Se titulaba "El pollito pirata", tendría yo unos cuatro o cinco años, y aún parece que estoy viendo su portada hoy, con un pollito con pata de palo, un cinturón negro, parche en el ojo y un sombrero de pirata  Así me iniciaron mis padres en el maravilloso mundo de la lectura.



A partir de aquel día, en todos los festejos que se celebraban en casa y que por prescripción facultativa, o no, se debía hacer un regalo, mis hermanos y yo, teníamos un regalito ya fuera juguete, ropa... y, por supuesto, sin faltar ni una sola vez, un libro. 

En sexto de E.G.B. (Enseñanza General Básica), gané un concurso de redacción trimestral del colegio, dicho sea de paso con una poesía que me hizo mi hermana, con lo cual el premio debería haber sido para ella (otra confesión más). Con el dinero del premio, me compré "El fantasma de Canterville" de Oscar Wilde; una edición preciosa y que ha heredado mi sobrino de 9 años y guarda como oro en paño. Dicha edición ahora ha sido reeditada por  Libros del Zorro Rojo, y os la recomiendo a todos aquellos que tengáis niños cerca, les hará felices.

Ese mismo año, viendo la televisión junto a mi madre (el cine, como mis padres, fue un buen empuje para mi ansia lectora), asistí maravillada a una de las historias de amor más bonita de todos los tiempos "Romeo y Julieta", en versión de Franco Zefirelli. Mi pregunta, al terminar de verla: "¿Tenemos Romeo y Julieta en casa?" la respuesta de mi padre no se hizo esperar, "de Shakespeare hay algo, pero no recuerdo que esté esa obra..."; ni corta ni perezosa, y aún más osada, me levanté, cogí lápiz y papel y yendo hacia mi cuarto les dije que ya que no la teníamos la iba a escribir yo. Al día siguiente, mi padre me regalo un libro con Romeo  y Julieta y Julio César.

Mi acercamiento a las hermanas Brönte  también fue gracias al cine y a mi madre, que me dejaba quedarme con ella por las noches y ver ese cine de los 40, 50 que tanto me gusta: Cumbres borrascosas (1939), donde un Laurence Olivier hacía un inolvidable Heathcliff, Alma Rebelde (1944) con un Sr. Rochester de ensueño, encarnado en Orson Welles... 





También me acuerdo de Los Hollister, Los Cinco, el Club de los Siete Secretos; libros de Stevenson, Julio Verne, Dumas... Con el tiempo fui eligiendo todo tipo de libros, por los motivos más insospechados: portadas, tipo de encuadernación, grosor de las páginas, por la posición dentro de la librería, por la letra por la que comenzaba el título, etc., era algo así como un juego del tipo búsqueda del tesoro, buscando siempre la sorpresa de cuál sería el sitio al que me llevaría esa vez el libro elegido.

A mis 41 años, me gustan todo tipo de libros: novelas históricas, ensayos, teatro, poesía, libros divulgativos y otros tantos que no lo son. 

Mi libro de cabecera: Bomarzo, de Manuel Mújica Laínez, y después otros títulos que he ido sumando poco a poco a mi lista de indispensables. 

Pero eso sí: a mi Jane Austen que no me la toquen, es la REINA, y con ella las Brönte, Scott, ..., que me sumergen en la Inglaterra de Regencia y Victoriana, son lo más!

Pero todo lector que se precie, a veces, no tienen la fuerza de enfrentarse a libros en los que hay que poner atención, en los que la concentración es un ejercicio más dentro del noble arte del disfrute de la lectura, por lo que decidí un día, tomándomelo medio en broma medio en serio, comprar un libro de esos que llaman "pseudo literatura", donde la historia siempre es la misma: chico enormemente rico, con un gran título a sus espaldas, conoce a chica en peor posición económica y/o social, se enamoran, se pelean, surge algo que los separa y al final se casan y se aman para siempre, todo ello lleno de algo, o mucho, erotismo, sexo, amor, lujo y demás. Vamos como un Sr. Grey y una Srta. Steele cualquiera, pero con una diferencia: yo, los novelones de este tipo que devoro tienen que estar encuadrados en la Regencia Inglesa o, como muy modernos, en época Victoriana. Soy una romántica, me encantan esos trajes, esos bailes, los carruajes, y esa rebeldía que presentan la mayoría de las heroínas, pero que al final son vencidas por el AMOR.

Y dicho todo esto, y tomando prestado el título de un grupo de Facebook:


YO LEO LITERATURA ROMÁNTICA Y SOY INTELIGENTE Y CULTA



Con esta entrada quiero reivindicar este tipo de literatura, al igual que quiero acabar con muchos tópicos del tipo:  las rubias son tontas (soy castaña, pero me jode ese tópico muchísimo).

Eso sí, por favor, si alguien lee ésto con capacidad de cambiar las portadas de estos novelones, que lo haga, a veces son de un cursi que revientan y otras son de un escandaloso que ni el PlayBoy en sus mejores momentos.

;-D

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